Un nuevo escándalo
La maldad y la cerrazón de algun@s siguen su curso…
El gato, ese gran desconocido
Adorado como un Dios, o perseguido como un demonio, el gato ha estado siempre presente en nuestra historia, consiguiendo ser, quizás, el único animal doméstico que no deja indiferente a nadie con su presencia. En nuestro caso es para bien, pero no es difícil encontrar personas que afirman “odiar” a los gatos, cuando en realidad, un sentimiento tan fuerte y negativo sólo puede ser suscitado por otro humano… Tal vez sea el desconocimiento del comportamiento del gato lo que provoca aversión en la gente, o su especial “gatunalidad”, que no personalidad. Con frecuencia se asocia animal doméstico a un ser que debe estar siempre dispuesto a satisfacer todas nuestras exigencias: ser acariciado cuando nos apetece, manipulado sin que rechiste, poder enseñarle graciosos trucos… Sin duda los mininos son sociables y tienen una gran capacidad de amar a sus dueños, pero habrán pensado que para todo eso ya están sus colegas los perros, y prefieren buscar caricias cuándo ellos estén de humor. Esa independencia mal entendida hace que el gato sea considerado “desapegado” y poco fiel, pero deberíamos pensar que es un honor el que un gato permanezca en nuestra casa, a nuestro lado, a pesar de sus escapadas, ya que sabemos que puede irse cuando quiera, y sin embargo, por algún motivo, vuelve una y otra vez, y se frota contra tus pies. No es precisamente alegría de vernos, es un ritual de marcaje: pasando sus mandíbulas y el costado por nuestras piernas, deja su olor en ellas, quedando así claro que nos considera amigos, y podemos permanecer en su territorio. Los que conviven con gatos, tienen claro que no son sus dueños, sino que el animal les permite compartir sus dominios.
Algo ha de tener el gato para haber sido tratado como una divinidad por los antiguos egipcios, que llegaron a construir un cementerio que albergaba más de 300000 momias felinas, siendo un delito mayor dejar morir a uno de ellos, que se pagaba con la propia vida, y siendo obligatorio raparse las cejas en señal de duelo cuando una familia sufría su pérdida. Del tiempo de los faraones, les viene la leyenda de que el gato tiene siete vidas. En realidad, es una versión distorsionada de la creencia egipcia de que los gatos se reencarnaban seis veces en felino de nuevo en sucesivas muertes, pero a la séptima vez, se reencarnaba en ser humano.
La Edad Media trajo consigo la desgracia para ellos, fueron considerados personificaciones del maligno, quemados en las hogueras junto con los acusados de herejías y brujería, perseguidos como alimañas cuyo único delito fue, en su día, acercarse a los asentamientos humanos, siguiendo a los ratones de campo que proliferaban en los graneros. Precisamente ese interés por los roedores le salvó a raíz de la epidemia de peste que asoló Europa en el siglo XIV, los gatos se dedicaban a cazar al animal que portaba tan temido mal: la rata. Su presencia fue de nuevo fomentada en las ciudades medievales, foco de suciedad y enfermedades, para tratar de controlar esa indeseable plaga.
Hoy en día, este magnífico animal ocupa todo tipo de escalas sociales, pudiendo encontrarlo en todos los ambientes. También han “sufrido” la acción de la mano del hombre, se han creado razas sin pelo, sin rabo, de pelo largo o corto… pero su carisma ha permanecido intacto, dando igual el nombre con que se le denomine a cada ejemplar.
El gato europeo, frecuente en nuestras ciudades, se ha asentado en forma de pequeñas colonias, alimentándose de lo que encuentra en los cubos de basura, o de la comida que algunos vecinos les suministran. Sus escandalosas peleas durante la época de celo suelen ser motivo de queja entre los ciudadanos, que en muchas ocasiones les culpan de plagas de pulgas, malos olores, y demás males, y optan por pedir su exterminio en lugar de atajar el problema desde la raíz. Afortunadamente, cada vez existen más asociaciones como Corvera Felina, que se encarga de esterilizarlos, desparasitarlos, además de alimentarlos, ya que no sólo de pienso vive el gato. Esperemos que con el tiempo, dejen de existir los gatos callejeros, gracias a iniciativas como ésta, ya que nuestros asentamientos ya no son las apacibles urbes egipcias, y están llenas de peligros, incluso para los cautelosos gatos.
Clínica Veterinaria Corvera



